De Alicia se ha dicho…

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De Alicia se ha dicho…
Fecha de publicación: 
17 Octubre 2020
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Alicia Alonso es una de las cumbres de la cultura cubana. Y su extraordinario itinerario creativo ha sido referente indiscutible de su arte en el país y en el mundo. Pero más allá del ballet, que la tiene como uno de sus monumentos, Alicia irradia hacia todas las artes y la literatura. Por varias décadas —fue una artista de larga y pródiga carrera— muchos de los más importantes pintores, músicos y escritores cubanos se inspiraron en su obra y figura. 

Próximamente saldrá a la luz Prosas cubanas por Alicia Alonso, un libro publicado Ediciones Unión a partir de una selección de Pedro Simón y José Ramón Neyra. El volumen recoge decenas de testimonios, ensayos y artículos de escritores y periodistas que ubican a Alicia en el centro de un sistema de múltiples implicaciones éticas y estéticas.

En el prólogo, Neyra, quien fuera cercano colaborador de la bailarina, apunta: “Próximos al centenario de una de las figuras fundamentales de la cultura cubana y la danza escénica internacional, comprobamos en estos textos que, al hacerse evidente la prominencia absoluta y la trayectoria ejemplar de Alicia Alonso, su figura se consolida como valor permanente de cubanía y eminente razón de orgullo patrio”.

Y el poeta Virgilio López Lemus escribe en la nota de contraportada: “Lo que leemos en este libro explica la magnitud de la extraordinaria artista, le ofrece reverencia y mira hacia el futuro de su leyenda”.

Algunas prosas sobre Alicia

“No es fácil para un cubano de nuestro tiempo discurrir sobre el caso de Alicia Alonso. Todos la llevamos dentro, como cosa muy nuestra y, al mismo tiempo, como imagen escapada del recinto insular, como impulso nacido para señorear territorios lejanos, universales e intemporales. En este contrapunto entre lo más cercano y lo más distante se produce su victoria”: Juan Marinello (1898-1977).

“Toda esa habilidad increíble, toda esa gracia sinuosa, toda esa levedad angélica se ponen al servicio de una poesía: la poesía de la música y, a veces, la de una narración”: Jorge Mañach (1898-1961).

“Ella es de veras una luz que se mueve. Ella es leve, ondulosa, casi translúcida. Guarda siempre los ojos bajos para que no le interfieran la danza; las manos se le funden en la música, los pies en el aire, el ruedo del vestido en una nube imaginaria”: Dulce María Loynaz (1902-1997).

“Nacida en una isla cuya música ya en el siglo XVII se distinguía por su originalidad, formada en el seno de un pueblo para el que la danza responde a una necesidad profunda del temperamento, Alicia se ha convertido, en cierta medida, en su Artista nacional”: Alejo Carpentier (1904-1980).

“¿Cómo usted, Alicia Alonso, pudo hallar esa tradición, hacernos pensar a todos en las posibilidades de expresión y de forma que algún día podrán ser estilo, aclaradas por la danza y aseguradas en sus números de ejercicio?”: José Lezama Lima (1910-1976).

“Porque Alicia Alonso, desde el rostro hermético, hasta las zapatillas pulidas, es un solo largo ritmo domado, una huidiza gracia plástica multiforme, cambiante, como de arcilla mil veces modelada en cada segundo por mágicos dedos invisibles”: Mirta Aguirre (1912-1980).

“Usted ve bailar a esta mujer, de cuya edad no hace falta acordarse, y queda fascinado”: Gastón Baquero (1914-1997).

“El secreto de las nueve musas es que son, o pueden ser, una sola. Esto no lo aprendimos en ningún tratado antiguo ni moderno sino viendo bailar a Alicia Alonso”: Cintio Vitier (1921-2009).

“Como la vida misma es el oficio de Alicia Alonso, que ha danzado el júbilo, la desolación, la gloria y la eternidad; que ha interpretado liturgias y combates; que ha girado con razones y emociones; que ha bailado con los suyos y para el mundo”. Lisandro Otero (1932-2008).

“Usted, amada amiga, cultivó esa belleza, nos demostró que era posible amar y reproducirla, nos enseñó que podía florecer en generaciones y generaciones”: Eusebio Leal (1942-2020).

“Yo creo que Alicia no es Giselle. Más bien Giselle es Alicia. Y no digo más porque temo revelarles el secreto de su arte. Y de su vida”: Miguel Barnet (1940).

“El misterio de lo cubano nunca abandonó a Alicia Alonso, en su entorno, en su vida familiar, en su obra y en su descomunal proyección mundial”: Nancy Morejón (1944).
“Quien la vio bailando Giselle sabe que cada vez que la joven campesina salía de la cabaña sonriendo, tan cercana y lejana a la vez, comenzaba a crearse una atmósfera especial, una vibración tan emotiva que casi se podía tocar con la punta de los dedos”: Eduardo Heras León (1940).

“Alicia Alonso es un misterio entre los misterios de la Isla. Ella es, al propio tiempo, uno de nuestros más relumbrantes milagros”: Abilio Estevez (1954).

“Cuando Alicia entra en el país de esas maravillas, después de haber hallado como una llave perdida, impulsada por la corriente de las aguas de toda esa pérdida, cuando —ni cisne ni ángel— entra, con su noble medida humana, al reino de esa gravedad vuelta gracia, convirtiendo sus dos reinos hostiles en reinos comunicantes, dan ganas de desear que el júbilo que pronuncia con sus ojos de egipcia, que parecen pintados al carbón para un bajorrelieve funerario, o su boca rajada que ha agradecido los aplausos de los escenarios más exigentes del mundo, sea el de la naturaleza triunfante, que desde los comienzos se esforzó por romper la pesantez del polvo, ciegamente bailando en los átomos del rayo de luz”: Fina García Marruz (1923).

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