El ordenamiento monetario y su reflejo en la cultura

El ordenamiento monetario y su reflejo en la cultura
Fecha de publicación: 
8 Enero 2021
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Imagen principal: 

Museo Nacional de Bellas Artes

 Debido a las reestructuraciones que ha generado el ordenamiento monetario en el país, las instituciones culturales han debido adaptarse al nuevo contexto económico y aplicar cambios a sus tarifas y servicios, lo que ha provocado opiniones y comentarios, tanto a favor como en contra.

   Anunciado el inicio de la Tarea Ordenamiento, comenzaron a surgir dudas en la población, lo que se incrementó al comunicarse informaciones correspondientes al salario y los nuevos precios en servicios, entre ellos, del sector cultural.

   Tanto el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC), como el de Artes Escénicas (CNAE), han publicado las resoluciones y los cambios que sufrirán las tarifas en sus instalaciones, dígase teatros y museos.

   Una de las áreas dentro de la cultura cubana con más variaciones –y debates por su causa– ha sido la de las artes escénicas, que después de la publicación en el portal Cubaescena de dichas resoluciones, los directivos debieron realizar una declaración, explicando y justificando las decisiones tomadas.

   Según lo publicado, se aprobaba la categorización de las salas de teatro, en Especial, I, II y III; además, se afirmó que, teniendo en cuenta el proceso de unificación monetaria y cambiaria, resultaba necesario adecuar las tarifas para las actividades y funciones que realizan las instituciones culturales pertenecientes al CNAE.

   Así, se establecía que las tarifas de los servicios son en pesos cubanos, y dentro del rango de tres hasta cinco veces el valor de lo aprobado en la actualidad, manteniendo el descuento del 50% para los estudiantes y las personas pertenecientes a las asociaciones de discapacitados.

   El valor de las entradas oscila, desde el primero de enero, entre los 10 y los 120 pesos, según condiciones y programación de los teatros, mientras que, por parte del CNPC, quedó establecido recientemente el precio de las entradas en los museos, de forma tal que se triplicó el valor que mantenían anteriormente.

   Por ejemplo, tanto el Museo Nacional de Bellas Artes, el de Artes Decorativas y el Ernest Hemingway tendrán la entrada y visitas guiadas de nacionales en 15 y 20 cup, respectivamente, en tanto que, para los extranjeros, el valor será de 200 cup. 

   Acostumbrarse a los cambios llevará tiempo, lógicamente, y mucho razonamiento, charlas con artistas, directivos y trabajadores de la cultura en general.     

   Para entender estos cambios se debe mirar retrospectivamente a lo acontecido durante el recién finalizado 2020, cuando la COVID-19 sacudió al mundo del espectáculo, por no decir de las artes en general.

   Teatros y cines cerraron sus puertas al público, para hace no mucho, volver gradualmente a sus actividades con una significativa reducción de capacidad en la audiencia, a fin de evitar aglomeraciones y con ello, el contagio por el Sars-Cov-2.

   Sumado a esto, llega ahora la Tarea Ordenamiento, la devaluación de la moneda, la reforma de los salarios, las modificaciones en los precios… y el sector de la cultura, como parte de la sociedad, no puede aislarse, sino adaptarse a la nueva realidad.

   Debe tenerse en cuenta también, que aun el gobierno evalúa y analiza las medidas adoptadas, así como las preocupaciones surgidas, por lo que esas resoluciones pueden estar sujetas a modificaciones.

   Como mismo explicaron en Cubaescena, no deben separarse del tema otros procesos que se encuentran en curso como la ampliación del trabajo de formas de gestión no estatales, la inversión extranjera, el redimensionamiento y expansión de la actividad de las empresas estatales, entre otros.

   El plan es que, aunque se mantenga subsidiada la actividad de estas instituciones, se observe un nivel de ingresos ligeramente mayor por su labor que apoye a financiar los cuantiosos gastos del Estado en aras de mantener la vida cultural y la formación de los estudiantes de arte, y que siga siendo accesible al pueblo cubano.

   Quizás, la vía no sea justificar con que el equivalente a la tarifa más alta sea de 5.00 usd, lo que significa una diferencia de 20, 30 y hasta 50 veces inferior al de instalaciones similares en otros países, porque hablando de realidades, Cuba tiene la suya propia, lo mismo en cuanto a poder adquisitivo como otros temas más vinculados con productos de primera necesidad.

   Hay que recordar la afinidad del cubano por la cultura, un isleño enamorado de la música, las artes plásticas, la danza, y realizar consecuentemente todos los cambios y reestructuraciones necesarios, pero siempre a la par del pueblo.

Comentarios

Debieron citar el argumento de Cubaescena sobre cuánto se invierte del salario mínimo en acceder a una función del Ballet Nacional de Cuba. Por lo demás, buen análisis. Mil gracias.

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