«Esclavo» por el bienestar y salud de las personas (+ VIDEO)

«Esclavo» por el bienestar y salud de las personas (+ VIDEO)
Fecha de publicación: 
12 Enero 2021
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Los agradecimientos a los médicos cubanos fueron reflejados por la prensa en las televisoras.

Al doctor Adrián Ramón Benítez Proenza, especialista de primer grado en Higiene y Epidemiología, la solidaridad le es inherente. Desde que escogió la Medicina como profesión, resistir a las adversidades y apoyar a todos aquellos que se encuentran en situaciones desfavorecidas -aunque ello implique su mayor sacrificio-, han sido premisas en su labor diaria. 

Así lo demuestra su participación en la lucha contra el Ébola en Liberia en el 2014,  el apoyo a las Islas Fiji tras los devastadores efectos del ciclón Winston en 2016 y la asistencia a unos 20 mil damnificados en las inundaciones provocadas por el fenómeno climático “El Niño Costero” en Perú, en 2017. 
En Ecuador, Benítez Proenza tuvo la posibilidad de intercambiar experiencias con otros colaboradores y de estrechar vínculos con sus pacientes, al punto de considerarlos como una familia, relación que fue truncada en 2019, debido al anuncio del  gobierno de esa nación de finalizar la colaboración médica entre ambos países. Más tarde, en el 2020, también se vio inmerso en Turín, Italia, en el combate contra la COVID19. 

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Sobre su crecimiento profesional y como ser humano, en cada una de estas experiencias, y su consagración por mantener la salud y bienestar de sus pacientes, comentó Adrián Benítez Proenza.   

En los años de ejercicio de su profesión, ¿cuáles han sido las diferencias que ha podido evidenciar entre el sistema de salud cubano y la medicina privada?

He tenido la posibilidad de llegar a lugares muy distantes de la geografía; cuando digo esto me refiero a países del sistema social capitalista y no como el nuestro. He visto muchísimas cosas que entristecen el alma humana: la miseria, el hambre o la poca accesibilidad a los servicios de salud...
Cuba, al contrario, expone un sistema de salud reconocido a nivel mundial y nosotros hemos podido llevarlo a otras regiones con el propósito de ayudar. Sobre todo, Cuba destaca por la accesibilidad a los servicios de salud. Cualquier cubano, por distante que viva, puede tener los servicios indispensables para no morir y una asistencia en los primeros cuatro minutos dorados, como se establece en la salud pública. Esto es un aspecto incomparable. 

Otro tema es que el servicio se ofrece de manera gratuita: atención esmerada a la mujer embarazada, sobre el niño lactante, sobre toda persona que padece una enfermedad crónica; la dispensarización total que tiene nuestra población, que en otros países ni siquiera conocen la cantidad demográfica que tiene su población… Estas características marcan pautas ante otros sistemas sociales.   
 
En ocasiones la verdad sobre Cuba se distorsiona por algunos medios internacionales, ante tal situación, ¿cómo suele ser la acogida de los pobladores en otras regiones, cómo se llega a obtener la confianza y crear empatía entre el doctor y el paciente?
  

Esta pregunta me conmueve mucho, porque lo he vivido en carne propia. Hemos llegado a lugares donde, en ocasiones, no hemos tenido la más mínima aceptación. He trabajado con comunidades indígenas en Ecuador y, al inicio, hablaban en un dialecto típico de la región para que no los pudiera entender, pero con la ayuda de los traductores, nuestro nivel de humanismo, nuestros conocimientos, nos fuimos acercando.

En países desarrollados como Italia, tuvimos que probar nuestra valía como profesionales. Al llegar a Turín, un jefe de hospitales de la ciudad tuvo la paciencia de entrevistarnos a cada uno para conocer nuestro nivel profesional. Luego entró con nosotros en la zona roja, para ver cómo recibíamos al paciente, lo llevábamos hasta su cama, le hacíamos el seguimiento y el ingreso. Cuando vio que cumplíamos todo el protocolo, entonces sí nos dio pleno acceso para trabajar. 

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La gratitud más grande en Turín fue cuando las autoridades nos dieron los reconocimientos y, más que eso, fue la gratitud de los pacientes. Fueron cientos de cartas en las que plasmaban “ustedes sí son médicos, son nuestros ángeles salvadores, ustedes sí llegan a nosotros”. Nunca habían sentido que los paramédicos italianos los tocaran así como nosotros lo examinábamos, de cuerpo a cuerpo al paciente, a pesar de tener una enfermedad tan infecto-contagiosa, y eso lo agradecieron mucho. Estos agradecimientos fueron reflejados por la prensa italiana en las televisoras.

Parte de la prensa internacional manifiesta que los médicos cubanos  son tratados por el gobierno cubano como "esclavos" y esta fue una de las principales premisas para concluir los contratos en países como Brasil, Ecuador y Bolivia. ¿Cómo recuerda el momento en que tuvo que abandonar a sus pacientes? 

Sinceramente, fue más doloroso que ellos perdieran la atención médica de nosotros a que yo retornara a mi país. Yo regresé a mi país, mi lugar de origen, mi familia de la cual estoy distante para poder ayudarles a ellos. Lo que no reconoce el gobierno de esos países es lo que somos capaces de hacer los médicos cubanos: lo que no hacen sus profesionales, partidarios de una medicina económica, de enriquecimiento, de lujo.

Los médicos cubanos cuando salimos de aquí, firmamos un convenio y es lógico que nos debamos a este pacto. Es como si yo te dijera que voy a visitar tu casa hoy y no lo hiciera, ahí estoy incumpliendo con mi palabra de profesional. Tampoco haría lo que hacen algunos de nuestros colaboradores, que luego de abandonar la misión comienzan a difamar a nuestro país.

Yo no me siento un médico explotado, sino realizado de haber podido desarrollarme en el campo de la Medicina. Siento satisfacción, no del todo, porque siempre quiero hacer más. Me siento con el deber hacia la humanidad y no hacia mi persona. Si sigues lo consejos de Esculapio, considerado en la mitología griega  el dios de la medicina y la curación, sabes que el médico se debe a los demás. Es capaz de sacrificarse porque otros obtengan su bienestar, que es la salud: el bien más primordial que puede tener un ser humano.  

La COVID19 sacudió seriamente los dogmas neoliberales y hemos presenciado el colapso sanitario de las grandes potencias. ¿Cómo valora el esfuerzo de Cuba en el enfrentamiento a la pandemia en la Isla y a nivel internacional?  

Estoy seguro de que esto es de las grandes cosas que ha hecho nuestro país. Bajo la doctrina del Comandante Fidel Castro se forjó una medicina más humanista, solidaria, altruista e internacionalista. Si miramos la historia, hemos tenido con anterioridad muchos ejemplos de internacionalismo hacia nuestro país. 

Cuba demuestra, día a día, que a pesar de no ser una potencia económica mundial, sí es una potencia médica internacional. No tenemos todo el desarrollo económico en equipamientos, pero sí el conocimiento y lo hemos demostrado en países desarrollados. En esas naciones el equipamiento es híper sofisticado, de primera línea, y ya a la semana nuestros colaboradores dominaban todo el uso de esos equipos, el protocolo con los pacientes e incluso escribían en italiano muchas de las historias. 

Creo que el ejemplo más grande que se le puede dar a la humanidad es que nuestro país -no solo para su pueblo, sino para el resto del mundo-, piensa primero en el hombre, en el ser humano, y no en la riqueza que pueda tener.                 

Comentarios

Gracias Cuba !
jfranrivero@yahoo.es

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