Salvar y traer nuevas vidas al mundo mejor que es posible

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Salvar y traer nuevas vidas al mundo mejor que es posible
Fecha de publicación: 
13 Octubre 2020
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«Mi primera vida salvada en el Hospital Regional de Gabú fue una gestante eclámptica con un hematoma retroplacentario, y de ella conservo un grato recuerdo porque no dejaba de mostrar su agradecimiento por la atención prestada. Luego, en el Musna Sambú, Hospital Regional de Catió, llegó una paciente con 1 G/L de hemoglobina, en shock hipovolémico por un hematoma retroplacentario también, y con el actuar en conjunto de todos los profesionales, la paciente agradece con una sonrisa su vida salvada, e incluso, logramos también conservar su útero para próximos embarazos. Y no puedo dejar de mencionar a la niña de tan solo nueve años que atendí, víctima de abuso sexual, y que logramos se recuperara muy bien, y sus padres, en agradecimiento, oficializaron mi nombre a la más pequeña de sus hijas. Todas son historias que perdurarán para siempre en mi pensamiento».

Así de estremecedoras son las experiencias que ha vivido cada día, durante los últimos tres años, la doctora santiaguera Norma Arelis Bandera Fisher, especialista en Ginecología y Obstetricia, quien cumple su primera misión internacionalista en Guinea Bissau, integrando el grupo de nueve profesionales de la salud cubana (un pediatra, tres ginecobstetras y cinco enfermeras), especializados en el programa para la atención materno-infantil. Cinco regiones de la nación africana son atendidas por estos hombres y mujeres de batas blancas: Mansoa, Gabú, Bafatá, Quínara y Tombalí.

Con la doctora Norma Arelis conversamos vía WhatsApp para conocer más detalles de la labor que realizan y sus consideraciones personales.

¿Cómo valora la labor realizada hasta este momento en la atención materno-infantil y cuál es su principal objetivo?

—Es realmente impresionante la labor de los profesionales de la Salud cubanos en este hermano país. Nosotros laboramos directamente en el Programa Integrado para la Reducción de la Mortalidad Materna e Infantil en Guinea Bissau, en la modalidad de Servicios Médicos Cubanos (PIMI II/ IMVF), y cada día entregamos el corazón con pocos recursos para salvar la vida de la mujer grávida y el producto de su concepción, mediante la capacitación de los técnicos de salud, como un componente de refuerzo de la disponibilidad y calidad de los cuidados de salud materno-infantil. El Proyecto PIMI II tiene como objetivo disminuir la tasa de mortalidad materna, neonatal e infantil en Guinea Bissau, así como la gratuidad de los medicamentos y el confort en la infraestructura, para que los pacientes acudan a las instancias hospitalarias.

¿Cuánto afectó las rutinas de trabajo la llegada de la COVID-19 y cómo se han preparado para enfrentarla?

—A pesar de que la COVID-19 ha paralizado al mundo, específicamente en nuestro hospital, cumpliendo al máximo con todas las medidas de protección y prevención, así como la identificación rápida, diagnóstico y manejo integral de cualquier sintomático respiratorio, hemos logrado, hasta el momento, minimizar el impacto de la enfermedad en grávidas y niños, grupo poblacional muy vulnerable, pero con las charlas educativas sobre la importancia del lavado constante de las manos con agua y jabón, el uso de máscaras o nasobucos, así como el distanciamiento social, no hemos lamentado pérdidas de vidas humanas.

«Nosotros también cumplimos estrictamente con los protocolos de actuación ante la COVID-19, donde las medidas de bioseguridad alcanzan su máxima expresión, y la labor de sensibilización a la población atendida y al personal técnico en formación también. Debo destacar la preocupación y esmerada ocupación por parte de la dirección de la BMC y la llegada del Contingente Henry Reeve, con un impacto muy positivo».

¿Cuánto le ha aportado a nuestros colaboradores una misión como esta, tanto desde el punto de vista profesional, como en lo personal?

—Desde el punto de vista profesional, esta misión nos ha aportado un caudal de experiencias en el manejo de muchas enfermedades no cotidianas en nuestro país, como es el paludismo, siendo África un continente subdesarrollado y, a su vez, Guinea Bissau, el país africano con una de las tasas de mortalidad materna e infantil más altas en el mundo.

«En lo personal, me ha hecho perfeccionar la habilidad quirúrgica, y en el componente docente-educativo y asistencial, incrementar las acciones formativas a los técnicos de salud con mayor calidad, pues, además, constituye la disminución de la tasa de mortalidad materna e infantil nuestro principal objetivo.

«En el proyecto, la formación del personal técnico es también un eslabón fundamental, venciendo para ello las barreras del idioma, incorporando diferentes dialectos y perfeccionando el portugués para la mejor comprensión. Realmente, he crecido y me siento satisfecha».

Háblenos de esa labor de formación que realizan.

—Realizamos las acciones formativas a los técnicos no solo en la Sala, también en Servicio y de Oportunidades. ¿Qué quiere decir esto? En Sala es el ciclo de formación que se realiza para todos los técnicos de la salud sobre temas actualizados de la atención materno-infantil; todos interactuando en un teatro con nosotros, los formadores.

«En Servicio aseguramos la continuidad de la formación, ya sea de Maternidad o Pediatría y, a la vez, evaluamos el desempeño de cada técnico. Y de Oportunidades significa que observamos sistemáticamente los procederes realizados por los técnicos y podemos corregir cualquier eventualidad que vaya en detrimento de la calidad de la atención a las embarazadas, puérperas y niños menores de cinco años, como un diagnóstico incorrecto, una conducta inadecuada, un mal proceder, y esto se realiza sistemáticamente y de forma individual. Es que en la formación todo es importante y no se puede perder ni un minuto».

¿Cómo están nuestros colaboradores?

—Los colaboradores cubanos estamos bien, trabajando sin descanso, pero cuidándonos mucho y dispuestos a continuar poniendo bien en alto el nombre de nuestra Cuba. Quiero enfatizar en la encomiable labor por parte de la jefatura de la Brigada Médica Cubana, que día a día hacen suyos nuestros problemas con una esmerada atención al hombre; eso nos impulsa a ser mejores.

¿Quisiera transmitir algún mensaje final?

—A mis padres, que nunca los defraudaré, y para la dirección del país y de Salud de Cuba, junto a los colegas que salvan vidas por todo el mundo, que el ejército de batas blancas continuará firme al legado de nuestro Comandante en Jefe, teniendo como máximas aquellas palabras suyas cuando dijo: «Basta ya de palabras, hacen falta hechos, y la diferencia entre los pueblos debe cesar. Un mundo mejor es posible...», y eso es lo que intentamos hacer todos los días: salvar y traer vidas a un mundo por el que también luchamos para que sea un poco mejor.

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